En la Alameda Central, el Jarabe Tapatío y las Mañanitas muestran cómo es México y viceversa, en una fiesta en la que también se cuelan, por ejemplo Puerto Rico y Bad Bunny.
Matracas, banderas, trompetas, arengas y la emoción de vivir el desfile militar por el 216 aniversario de Independencia del País.
"¡Viva México!", alientan los vendedores. Y le replican: "¡Viva!".
"¡Viva nuestra independencia!" y hay coro: "¡Que viva!".
También hay futbol. La esperanza del "Tri" se extendió a septiembre, con quienes se dicen "chingones", como decía el máximo goleador de la Selección. Lo que no hay son simpatías para el América.
"¡Y viva el América!", espera una porra pero lo abuchean.
Moños, toritos, bigotes, pocos sombreros, Adelitas, collares tricolor, gises para pintarse la cara.
Los familiares de miembros del Ejército tienen lugar preferencial para ver a los soldados frente a la avenida Juárez.
Ivonne viene por primera vez a ver el desfile militar para vivir lo que nunca habían podido: ver a las tropas desfilar y, con suerte, que los niños se lleven un parche con sus escudos.
Otra primeriza, Ivette, dice que lo que más la hace sentirse mexicana es la libertad y el respeto, que si bien no es tanto, es más de lo que hay en otros países, dice.
"El respeto, la libertad, he visto que en otros países no hay tanta libertad como aquí, que siempre nos estamos quejando, pero la verdad es que estamos en la gloria", cuenta.
Christopher y Ángel tienen 24 y 26 años; es la tercera vez que verán a los aviones planear.
"Es bonito ver lo que hace nuestro País y cosas de este tipo, todo lo que es la milicia, ver a los soldados desfilando, los aviones, es muy bonito. La rama aérea es lo que más me gusta", cuenta Christopher.
Los elotes tatemados, los esquites, cueritos, el chile que pica, sobre el comal los hace estornudar. La comida tailandesa espera tener suerte.
Sobre Paseo de la Reforma siguen intentando hacerse de un lugar para ver el desfile.
-¿Ya habrá empezado?- se cuestionan los presentes.
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