Miles de observadores supervisarán este martes unas elecciones que se perfilan como las más vigiladas en la historia de Estados Unidos, ya que, además del operativo del Gobierno del presidente, Donald Trump, tienen previsto movilizarse grupos afines al Partido Republicano, al Partido Demócrata y organizaciones independientes.
El Departamento de Justicia anunció que desplegará más de mil observadores en cincuenta estados, en lo que se ha descrito como el mayor operativo de control electoral de la historia estadounidense, para "vigilar el cumplimiento de las leyes federales y proteger el derecho al voto", después de que Trump ha alimentado durante años el fantasma del fraude electoral y voto de indocumentados sin pruebas.
El anuncio despertó el recelo de legisladores demócratas, organizaciones de derechos civiles y algunos responsables locales republicanos que temen que el despliegue pueda intimidar a los votantes o incluso utilizarse para sembrar dudas sobre los resultados.
El investigador del Centro para el Progreso Estadounidense Ben Hovland, especialista en democracia y reforma de Gobierno, alertó a EFE que "lo que se está viendo es mucha información falsa. La Administración intenta confundir a la gente, pero las elecciones están organizadas por funcionarios electorales estatales y locales".
"Es solo parte de una narrativa falsa para tratar de socavar la credibilidad de nuestras elecciones, ya que las elecciones cumplen con las leyes estatales y federales", declaró.
Hovland consideró que "si los observadores intentan interferir o decirle a los funcionarios electorales cómo hacer su trabajo o influir en los votantes pueden estar violando la ley estatal" e insistió en que sembrar dudas sobre el proceso "es solo parte de una narrativa falsa para tratar de socavar la credibilidad de nuestras elecciones".
Ni del FBI ni agencias migratorias
Para evitar dudas y sospechas sobre el papel de los observadores, el propio Departamento de Justicia matizó esta semana que no desplegará a personal del FBI ni de agencias migratorias como parte del operativo y garantizó que los observadores se limitarán a documentar posibles infracciones "sin llevar armas ni interferir en la votación".
Los observadores están sujetos a la legislación electoral de cada estado y es ésta la que determinará qué podrán hacer y dónde podrán realizar sus labores de vigilancia.
El Comité Nacional Republicano (RNC) también desplegará observadores en 22 estados y cargos demócratas de algunos estados, como Maine, Illinois o Minesota han anunciado vigilancia para evitar que se produzca cualquier tipo de intimidación a los votantes.
Además, las elecciones de este martes contarán, como en otras ocasiones, con observadores de organizaciones defensoras de la democracia y de los derechos civiles, como Common Cause y la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU).
Demócratas del Senado se suman al despliegue
Una de las novedades de estas elecciones legislativas del martes es que los demócratas del Senado se han organizado para supervisar que la jornada transcurra con normalidad y transparencia.
Más de cien empleados de oficinas demócratas de la Cámara Alta han sido reclutados y preparados para ser observadores en nueve estados, Georgia, Carolina del Norte, Maine, Ohio, Michigan, Texas, Iowa, Nebraska y Alaska.
Se trata de una programa nuevo para el Senado, inspirado en otro de la Cámara de Representantes, y que permitirá a los observadores documentar cualquier intento de interferencia electoral.
“Los intentos de Trump de manipular las elecciones de mitad de mandato son los últimos suspiros de un presidente desesperado y fracasado", explicó el líder de la minoría demócrata en el Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer.
Pese a la gran vigilancia que se prepara para este martes, expertos como Hovland insisten estos días previos en que las elecciones en Estados Unidos "se llevan a cabo con transparencia".
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