Durante el último año del sexenio del Presidente Andrés Manuel López Obrador se registró una baja cobertura de la vacunación contra el sarampión en México, especialmente con respecto a la segunda dosis, que quedó lejos del óptimo de 95 por ciento o más de la población.
De acuerdo con un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2024 en el País se alcanzó apenas un 80 por ciento de cobertura de vacunación contra sarampión respecto a la primera dosis de la vacuna para ubicarse en un bloque de naciones como Dominica, Granada, Belice, Bahamas, Argentina, Ecuador y Haití.
Sin embargo, para la segunda dosis de la vacuna, el porcentaje apenas llegó a un 69 por ciento, para quedar junto con naciones como Venezuela, Bolivia, Haití, Granada, Brasil, Paraguay y Canadá.
México registra un brote de sarampión y, de acuerdo con registros de la Secretaría de Salud, acumula 8 mil 459 casos confirmados de la enfermedad al 5 de febrero. Las entidades con mayor número de contagios son Chihuahua, con 4 mil 502; Jalisco, con mil 848, y Chiapas, con 479, mientras que se han registrado 27 defunciones.
Ante el brote sarampión, la OPS consideró urgente restablecer y sostener coberturas de vacunación arriba del 95 por ciento con cada dosis de la vacuna.
Pablo Francisco Oliva Sánchez, epidemiólogo y profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), advirtió que el repunte de casos de sarampión en México evidencia una disminución constante en las coberturas de vacunación.
El brote actual no puede entenderse como un fenómeno repentino ni aislado; se trata del resultado de una disminución progresiva en las coberturas de vacunación por varios años, afirmó.
"Antes de los años 90, México alcanzaba coberturas cercanas al 95 por ciento con esquemas completos de vacunación; ahora, de acuerdo con encuestas nacionales recientes, rondan el 71 por ciento, muy por debajo del umbral necesario para considerar una enfermedad bajo control", señaló.
El investigador del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco de la UAM subrayó que el sarampión es una de las enfermedades virales más contagiosas y, desde la perspectiva epidemiológica, un sólo caso puede generar entre 12 y 18 contagios en personas susceptibles, lo que obliga a mantener coberturas altas para frenar la transmisión.
"Cuando no se alcanza la inmunidad de grupo, el virus encuentra condiciones ideales para propagarse, y eso es lo que estamos viendo", explicó.
Oliva Sánchez detalló que la vigilancia del sarampión se realiza a través del seguimiento de las enfermedades exantemáticas; es decir, aquellas que presentan erupciones en la piel y con estos registros se confirman los casos mediante estudios de laboratorio y se identifican las cadenas de transmisión.
Aunque muchos brotes recientes se originaron en casos importados, el problema surge cuando el virus llega a poblaciones con baja protección inmunológica. "México había logrado interrumpir la transmisión autóctona desde 1995; el riesgo ahora es que estas cadenas vuelvan a establecerse si no se corrigen las brechas", alertó.
Respecto a los grupos más vulnerables, el especialista enfatizó que el riesgo no se limita a los infantes, jóvenes y adultos sin esquemas completos o sin certeza de su antecedente vacunal, pues ellas y ellos también pueden enfermar y desarrollar complicaciones graves.
El sarampión puede provocar neumonías, diarreas, infecciones del oído, ceguera y encefalitis, una inflamación del sistema nervioso central que puede dejar secuelas neurológicas permanentes.
Alerta desinformación
Otro aspecto que el Oliva Sánchez consideró relevante es la desinformación sobre las vacunas.
Aunque México no presenta una cultura antivacunas tan marcada como otros países, los discursos erróneos que circularon durante la pandemia de Covid-19 han permeado en ciertos sectores de la población e incluso entre algunos trabajadores de la salud.
"La desinformación no solo afecta a la población en general; impacta en quienes deberían ser referentes de confianza. Combatirla requiere estrategias claras de comunicación", puntualizó Oliva Sánchez.
Aseveró que la universidad pública tiene un papel central en este contexto, ya que además de formar profesionistas, puede generar evidencia científica sobre coberturas, percepción social de la vacunación y transmisión viral, así como apoyar la vigilancia y la divulgación basada en datos.
En cuanto a las acciones urgentes, el académico enfatizó que se debe mejorar la cobertura en campañas de inmunización de manera uniforme, fortalecer la distribución de biológicos, aumentar el financiamiento a la salud pública y reforzar la vigilancia de casos importados.
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