Miles de personas han muerto o desaparecido mientras intentaban atravesar el corredor migratorio de Centroamérica, México y Estados Unidos, una ruta marcada por ríos, vías ferroviarias, zonas desérticas y regiones controladas por grupos criminales.
Entre 2010 y mayo de 2026, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) registró 2 mil 529 reportes de migrantes no localizados en este trayecto. Hasta junio pasado, la organización había logrado recuperar e identificar los cuerpos de 482 personas, de las cuales 200 eran mexicanas.
A través del Proyecto Frontera, creado en 2009, el EAAF trabaja en el desarrollo de un sistema transnacional y regional que permita mejorar la búsqueda e identificación forense de migrantes desaparecidos en Centro y Norteamérica.
Para realizar esta labor, el equipo se ha vinculado con más de 100 organismos gubernamentales, servicios forenses y organizaciones civiles de los países que forman parte del corredor migratorio. Además, hasta mayo contaba con 6 mil 415 perfiles genéticos aportados por familiares de personas desaparecidas.
Mercedes Doretti, directora para Centro y Norteamérica del EAAF, advirtió que los casos de migrantes desaparecidos suelen quedar invisibilizados frente a las desapariciones de ciudadanos locales en los países donde fueron vistos por última vez.
Explicó que el hecho de desaparecer fuera de su nación de origen dificulta que sus familias puedan exigir una investigación y defender sus derechos, aunque subrayó que deben recibir el mismo trato que cualquier otra persona desaparecida.
De las 482 personas identificadas, 200 eran mexicanas, 96 hondureñas, 85 salvadoreñas, 84 guatemaltecas y 16 procedían de otros países.
Los casos llegan al EAAF mediante reportes realizados por las familias en su página de internet, solicitudes de colaboración de servicios médicos forenses, consulados, fiscalías, comisiones de búsqueda y centros encargados del resguardo de cuerpos, principalmente en Estados Unidos.
Doretti señaló que mantienen una colaboración constante con morgues y proyectos forenses de Arizona y Texas, dos de los principales puntos de cruce de migrantes indocumentados y donde se registra una gran cantidad de fallecimientos.
De los cuerpos identificados, 353 fueron recuperados en Estados Unidos: 190 en Arizona, 149 en Texas, ocho en Nuevo México, cuatro en California, uno en Florida y otro en Georgia.
En México fueron identificados 128: 102 en Tamaulipas, 18 en Nuevo León, tres en Coahuila, dos en Baja California y uno en Quintana Roo, Sinaloa y Jalisco, respectivamente. Otro cuerpo fue localizado e identificado en Guatemala.
La especialista indicó que el mayor número de identificaciones en Estados Unidos no necesariamente significa que en ese país mueran más migrantes, sino que cuenta con mecanismos más efectivos para intercambiar información y comparar perfiles genéticos.
En México, agregó, el proceso es más complejo debido a las dificultades para determinar cuáles de los restos no identificados podrían pertenecer a personas migrantes. El EAAF trabaja con comisiones locales de búsqueda, organismos de derechos humanos y fiscalías para recolectar y analizar información.
Uno de los principales obstáculos es que las personas que transitan por esta ruta proceden de un número cada vez mayor de países, lo que complica establecer dónde comenzar la búsqueda de sus familiares.
Ante esta situación, el EAAF comenzó a implementar una metodología de análisis de isótopos estables, con la cual se pueden obtener indicios sobre el lugar de origen de una persona y las regiones donde vivió durante sus primeros 20 años. Esta herramienta permitiría orientar la búsqueda de familiares y aumentar las posibilidades de devolver una identidad a los cuerpos recuperados.
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